El Presidente de la República felicita a su homólogo ecuatoriano por el 213 aniversario de la independencia de su país SPS Bir Lehlu (República Saharaui), 10 de agosto de 2022 (SPS) – El Presidente de la República y Secretario General del Frente POLISARIO, Sr. Brahim Ghali, felicitó este miércoles a su homólogo ecuatoriano, Guillermo Laso Mendoza, con motivo del 213 aniversario del primer grito de independencia de la República del Ecuador, que coincidió con el 10 de agosto de 1809. En la carta de felicitación a su homólogo ecuatoriano, el Presidente de la República expresó “sus más sinceras felicitaciones, en nombre del pueblo y del gobierno de la República Saharaui, al hermano gobierno y pueblo del Ecuador, con motivo del 213 aniversario de la independencia”. “Este hecho histórico llevado a cabo por el valiente pueblo ecuatoriano, permitió sembrar las semillas de la liberación y emancipación en América Latina, así como el cumplimiento del sueño ...
Cinco lecciones en medio de la tormenta diplomática entre España y Marruecos
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Mientras
Madrid aprende hasta qué punto es “sagrada” para Marruecos la cuestión
del Sáhara Occidental, Rabat topa con una firmeza nunca vista desde la
crisis de Perejil
Soldados españoles custodian a un grupo de inmigrantes tras cruzar a Ceuta en la playa del tarajal, en mayo.Brais Lorenzo / EFE
El pulso que mantiene Marruecos con España —y con Alemania—
a causa del Sáhara Occidental no parece que vaya camino de enfriarse a
corto plazo. Marruecos exige que España cambie su “actitud” respecto al
Sáhara Occidental. Pero su actitud viene determinada desde 1991 por las
resoluciones de la ONU. Y tampoco lleva trazas de modificarse.
Aunque
ambos países se conocen muy bien, los dos vecinos aprenden estos días
duras lecciones en medio de la tormenta. Veamos algunas de ellas:
1. El Sáhara es “sagrado” para Rabat y una “razón de Estado” para Madrid. Cada
vez que un ministro español visitaba Rabat, siempre había un periodista
marroquí que —como si fuera de forma espontánea, al azar— preguntaba
cuál era su opinión sobre el Sáhara. Y el ministro de turno, al que ya
habían prevenido en la embajada española, contestaba con el mantra de
que para España el Sáhara Occidental es una cuestión de Estado que va
siempre ligada a la ONU.
Ahora, el Gobierno español está
descubriendo hasta qué punto el Sáhara Occidental es “sagrado” para
Marruecos. Y Rabat aprende hasta qué extremo España puede defender una
“razón de Estado”.
Tal vez hasta el propio monarca
marroquí averigüe día a día hasta dónde quiere llegar en esa cuestión
tan “sagrada” y “capital”. Mohamed VI heredó de su padre, Hassan II, lo
que en su país se rememora como la gran gesta de la Marcha Verde,
por la que España se vio obligada a abandonar su colonia del Sáhara.
Pero también heredó la firma del acuerdo de paz de 1991, que preveía un
referéndum de autodeterminación en la zona. Mohamed VI ya renunció a ese
compromiso de su padre y presentó un plan de autonomía en 2007. Plan
que fue rechazado por el Frente Polisario.
Ahora,
difícilmente Mohamed VI querrá pasar a la historia como la persona que
dilapidó o puso en peligro la herencia del padre. Pero tampoco querrá
poner en peligro la asociación que ha ido consolidando día a día con la
Unión Europea —y con España, como principal socio comercial— en dos
décadas de reinado.
2. Ceuta y Melilla son los “enclaves” ocupados.
Siempre que la prensa marroquí menciona a estas dos ciudades españolas
se añade que están ocupadas. Mientras en España no se habla de Gibraltar
“ocupado”, para los marroquíes parece casi obligatorio unir ese
adjetivo a Ceuta y Melilla. La diplomacia española tenía esa lección
aprendida. Pero la letra de los diarios no llegaba al Parlamento
marroquí, a las declaraciones del Gobierno, a la mesa de las relaciones
bilaterales… Hasta que empezó a llegar.
Sucedió pocos
días después de que el entonces presidente de Estados Unidos, Donald
Trump, reconociera la soberanía marroquí del Sáhara. Y en ese contexto,
un periodista egipcio preguntó al jefe del Gobierno marroquí, Saadedín
el Otmani, por Ceuta y Melilla. Y El Otmani contestó: “Llegará el día en que vamos a reabrir el asunto de Ceuta y Melilla, territorios marroquíes como el Sáhara”.
El
Parlamento Europeo recordó en su resolución de este jueves 10 de junio
que “Ceuta es una frontera exterior de la Unión cuya protección y
seguridad concierne a la Unión en su totalidad”. Y el Parlamento
marroquí replicó al día siguiente con un comunicado en el que califica a
Ceuta como ciudad “ocupada”. Ojo por ojo.
La inmensa
mayoría de los marroquíes consideran que esos enclaves son productos del
colonialismo y deberían volver a ser marroquíes. Pero el hecho de que
el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajase el 18 de mayo a Ceuta
también enseñó a Marruecos hasta qué punto hay “causas capitales” en
España. “La integridad territorial”, advirtió Sánchez, “de las fronteras
de Ceuta y Melilla, que también lo son de la UE, y la seguridad de
nuestros compatriotas serán defendidas por el Gobierno de España en todo
momento, bajo cualquier circunstancia y con todos los medios
necesarios”.
4. España no es la España que solía tratar Marruecos. Marruecos lleva dos décadas acostumbrado a recibir agasajos por parte de las autoridades españolas. La crisis de la isla Perejil,
en 2002, dejó paso a una colaboración creciente en terrorismo
islamista, emigración irregular y tráfico de drogas. Incluso cuando las
autoridades marroquíes comenzaron a permitir la entrada de 10.000
personas en Ceuta el 17 de mayo, la ministra de Exteriores, Arancha
González Laya, declaró que no le constaba que Marruecos lo intentara
hacer a propósito. Los récords de llegadas de emigrantes irregulares en
2018 se saldaron, mes a mes, sin una sola crítica a Rabat.
Esos
tiempos de mansedumbre por parte de Madrid parecen muy lejanos. Sobre
todo, desde que la ministra de Defensa, Margarita Robles, declaró el 20
de mayo: “No vamos a aceptar el más mínimo chantaje”.
5.Es más fácil elevar el tono que enfriarlo.
O dicho de otra forma: una vez que se inicia la crisis nadie sabe cómo
va a terminar. Una vez que las autoridades marroquíes levantan la
barrera hacia Ceuta no se sabe si terminarán entrando 5.000 o 10.000
personas. Si van a morir en el intento una, ninguna o varias personas.
No se sabe tampoco si la imagen que dará la vuelta al mundo será la de
un menor marroquí implorando a los militares españoles “tienen que entendernos” o la de un subsahariano abrazado por una voluntaria de la Cruz Roja española.
No se sabe tampoco si el Parlamento Europeo terminará aprobando una resolución que rechaza el uso de menores no acompañados como método de presión por las autoridades marroquíes, como lo hizo el jueves. Y no se sabe si las autoridades españolas terminarán planteándose, como lo están haciendo,
incluir a Ceuta y Melilla en el espacio de Schengen, lo que impediría a
los vecinos marroquíes de las ciudades españolas entrar sin visado en
ellas.
La escalada verbal resulta tentadora en estos
momentos. Siempre hay, a uno y otro lado del Estrecho quien anima y
jalea las medidas más drásticas. Pero también hay, en los dos países,
quienes saben todo lo que está en juego. Todo lo que se puede perder en
una escalada. Todo lo que cuesta reconstruir el camino de la confianza.
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