El Presidente de la República felicita a su homólogo ecuatoriano por el 213 aniversario de la independencia de su país SPS Bir Lehlu (República Saharaui), 10 de agosto de 2022 (SPS) – El Presidente de la República y Secretario General del Frente POLISARIO, Sr. Brahim Ghali, felicitó este miércoles a su homólogo ecuatoriano, Guillermo Laso Mendoza, con motivo del 213 aniversario del primer grito de independencia de la República del Ecuador, que coincidió con el 10 de agosto de 1809. En la carta de felicitación a su homólogo ecuatoriano, el Presidente de la República expresó “sus más sinceras felicitaciones, en nombre del pueblo y del gobierno de la República Saharaui, al hermano gobierno y pueblo del Ecuador, con motivo del 213 aniversario de la independencia”. “Este hecho histórico llevado a cabo por el valiente pueblo ecuatoriano, permitió sembrar las semillas de la liberación y emancipación en América Latina, así como el cumplimiento del sueño ...
"Apenas quedan hombres en los campamentos"
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Los refugiados saharauis se unen al Frente Polisario para combatir a Marruecos
Muchos jóvenes
saharauis han decidido participar en el conflicto tras la intervención
de Marruecos en la zona desmilitarizada de Guerguerat el pasado 13 de
noviembre
Imagen de formación de reclutas saharauis. Agencia SPS
La declaración del estado de guerra en el Sáhara Occidental
por parte del Frente Polisario ha provocado que muchos de los hombres
jóvenes refugiados en Tinduf, Argelia, salgan de los campamentos donde
residen como desplazados desde hace años. No huyen por miedo a un ataque
marroquí. Se han ido a escuelas a recibir instrucción militar.
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Salek, de 29 años, es uno de ellos. Desde hace diez días
comparte una habitación con 25 compañeros en la escuela militar. Por la
mañana tienen entrenamiento físico. A mediodía estudian estrategia y
después, armamento. "Nos han dicho que luego pasaremos a la artillería
pesada", cuenta. De momento, no han empuñado ningún arma. Según él,
dependerá de cómo progresen. "Somos bastantes, la verdad. O demasiados.
Apenas quedan hombres en los campamentos", señala. Tiene claro que han
llegado al límite. Hasta que no finalice su promoción no admitirán más
voluntarios.
Desde la intervención de Marruecos en la frontera entre el Sáhara Occidental y Mauritania
hace aproximadamente dos semanas, las esperanzas de resolver el
conflicto por la vía diplomática se han esfumado. El referéndum de
autodeterminación prometido por la ONU hace 29 años no ha llegado y la
paciencia de muchos saharauis se ha acabado. Los casos de Fatimatu, Nih,
Salek y Mohamed son el ejemplo de una generación refugiada que lleva
toda la vida esperando a volver a su tierra. La que no conoce. El Sáhara
Occidental.
A sus 28 años, Nih no concibe la vida sin la radio. Trabaja en
ella y cobra 25 euros mensuales. Le hubiera gustado estudiar Periodismo,
pero no tuvo la oportunidad. "En Argelia, la universidad es cara. Un
refugiado no puede permitírselo y no merece la pena seguir formándose si
no hay futuro". Hoy está dispuesto a dejar a un lado la radio y su vida
para unirse al Ejército de Liberación Popular Saharaui. "Mi familia
está preocupada. Cuando me quedo sin cobertura piensan que me he ido al
ejército. No quieren, pero yo lo decidí desde el primer momento",
afirma.
Cuando Marruecos intervino en la franja desmilitarizada de
Guerguerat el pasado 13 de noviembre para romper el bloqueo a una de las
principales vías de comunicación impuesto tres semanas antes por un
grupo de manifestantes saharauis, Nih sabía que la guerra se acercaba y
se presentó voluntario para alistarse. "Yo no soy militar. Me dijeron
que las escuelas estaban llenas y que hay muchos chavales esperando"
para aprender "a defender nuestra tierra". Sueña con un Sáhara liberado
donde los niños puedan jugar con algo más que arena, piedras y palos.
"He pasado varios veranos en España y quiero que nuestros ancianos
también tengan acceso a un hospital sin tener que recorrer miles de
kilómetros lejos de este desierto inhóspito".
Reclutas saharauis
El mismo día que Nih se presentó voluntario, Salek entró en la escuela militar.
Es una de las tres academias enfocadas a jóvenes y hombres de más de 40
años sin ninguna instrucción. Existen otras dos. Una para menores,
donde se forman hasta ser adultos, y otra exclusivamente para mujeres.
Todas ellas ubicadas, desde hace años, en los alrededores de los
campamentos y todas con el nombre de un mártir saharaui.
"No sé
cuánto tiempo estaremos aquí. Supongo que hasta que estemos listos para
ir al frente", afirma Salek. Ha pasado su infancia en los campamentos y
vive a caballo entre Bilbao, donde estudió bachillerato, y su campamento
natal, El Aaiún. No es de extrañar que tenga acento vasco. "Tengo la
oportunidad de ir cuando quiera pero prefiero estar aquí. No hace mucho
que vine para esto, para ir a la guerra".
"Hay cosas
que hay que vivir para entenderlas. He decidido presentarme voluntario
para luchar por mi tierra, para liberarla, porque ya estamos hartos de
esperar más de 30 años aquí en el desierto", dice. Salek, al igual que
Nih, lleva toda su vida escuchando historias familiares de cómo después
de una guerra, Argelia, vecino y enemigo de Marruecos, les prestó una
parte de su territorio para vivir de manera provisional mientras esperaban un referéndum que no ha llegado.
"Hasta ahora la ONU no ha hecho nada por nosotros y la única solución
que veo es la lucha armada para que nos devuelvan lo nuestro".
Uno de los
profesores de Salek se llama Mohamed. Que el maestro tenga dos años
menos que su alumno es fácil de explicar si tenemos en cuenta la
experiencia personal de cada uno. Mohamed es militar. Después de
terminar los entrenamientos y sus estudios militares estuvo en Argelia
otros dos años formándose como instructor. Más allá de la experiencia,
valora "tener buena condición física y conocimientos después de aprobar
varios exámenes". No es el único profesor, pero sí es de los más
jóvenes. Los demás "son héroes de la guerra pasada que tienen mucha
experiencia en terreno, en el trato con militares marroquíes y en el
muro". Se refiere a los más de 2.700 kilómetros de muro minado que
separan la parte ocupada por Marruecos del resto del Sahara Occidental.
"Llevo siete años dando clase a los saharauis, pero en esta
escuela es la primera vez". Enseña desde hace más de 14 días cómo
desenvolverse "en el muro con las minas". Mohamed resume el objetivo de
sus clases en preparar emocional, física y psicológicamente a sus
reclutas. "A veces trabajamos de noche. Levantamos a los alumnos con
tiros en el aire a las dos o a las tres de la mañana y les enseñamos a
combatir en la oscuridad, en el frío y con sorpresas", sostiene.
El caso de Fatimatu es diferente al de los tres anteriores. Su
marido es soldado y se fue a su base militar un día después de la
ruptura del alto el fuego en Guerguerat. "Pocas veces hablo con él
porque no deben conectarse mucho. Me dijo que están preparándose por si
tienen que ir al muro", cuenta. Está convencida de que, cualquier día,
su marido estará en la primera línea de combate. "Tengo mucho miedo a la
guerra y no me gusta, pero es lo que hay. Debo tener esperanza y pensar
en lo bueno", afirma. Fatimatu es madre de gemelos de 17 meses.
Mientras su marido espera un nuevo destino, ella patrulla hasta las once
de la noche por su campamento, una labor que realiza junto a otras
mujeres de su familia.
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