por Elena Rusca Ginebra (Suiza)

Campamento de refugiados de Boujdour, Argelia
Una delegación formada por saharauis y españoles, invitada a participar
en la 41° sesión del Consejo de Derechos Humanos en la sede de Naciones
Unidas, llama la atención sobre la situación de violaciones de los
derechos económicos, sociales y culturales en los territorios del Sahara
Occidental.
“
Cuando nací, el Sahara Occidental era una colonia y España era una dictadura”,
compartía Gorka Urtaran Aguirre, alcalde de Vitoria-Gasteiz, el pasado
27 de junio en Ginebra. En efecto, el Sáhara Occidental fue una colonia
española hasta 1975. Ese mismo año, España entregó el territorio a
Marruecos y Mauritania. En aquel momento, el ejército español estaba
abandonando definitivamente el territorio.
1975 es también el año
de la Marcha Verde, cuando, el 7 de noviembre, 250.000 civiles
marroquíes ingresan a las tierras de los saharauis. Tras estos hechos se
forma el Frente Polisario (Frente Popular de Liberación de Saguia el
Hamra y Río de Oro), un movimiento creado por la población de la
excolonia española para recuperar sus tierras.
El enfrentamiento
entre Marruecos y el Frente Polisario duró hasta el cese el fuego
logrado por la ONU en 1991. Desde ese entonces Marruecos gobierna el 80%
de los territorios saharauis, recuperando el Frente Polisario solo el
20% de los mismos. Una brecha, llamada “
Muro de la Vergüenza”, de cinco km de ancho y unos 2720 km de largo, divide los dos territorios del Sáhara Occidental.
El
cese al fuego logrado en 1991 por la ONU habría debido servir para
permitir un referéndum que en la actualidad todavía no se ha llevado a
cabo. Como resultado, la situación se estanca en detrimento de las
poblaciones indígenas. “
Hay un incumplimiento flagrante de España
con el pueblo saharaui así como con la resolución de la ONU [resolución
1514 (XV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas del 14 de
diciembre de 1960] sobre la concesión de la independencia a los países y
pueblos coloniales” declaraba Gorka Urtaran ante el Consejo de Derechos Humanos. “
El gobierno de España y de la Unión Europea tienen que asumir la responsabilidad que tienen en la resolución del conflicto”, señaló.
“Hay
un incumplimiento flagrante de España con el pueblo saharaui así como
con la resolución de la ONU sobre la concesión de la independencia a los
países y pueblos coloniales».
Efectivamente,
la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas
el 14 de diciembre de 1960, sobre la concesión de la independencia a los
países y pueblos coloniales instaba a devolver a todas las colonias su
independencia. En ese sentido, el Sáhara Occidental sigue siendo
considerado por Naciones Unidas como un territorio no autónomo que debe
ser descolonizado mediante el ejercicio del derecho a la
autodeterminación. La Misión de Naciones Unidas para el referéndum en el
Sahara Occidental —MINURSO— fue creada con este propósito en 1991.
Hace
algunos meses —entre diciembre de 2018 y marzo de 2019— después de años
de silencio, unas mesas redondas fueron organizadas en la sede de
Naciones Unidas de Ginebra, Suiza, para decidir sobre el destino de
estos territorios, que viven en un limbo silencioso desde hace más de
cuatro décadas. Desafortunadamente, los últimos tentativos de la ONU de
llegar a una resolución del conflicto no fueron concluyentes y Horst
Kohler, Enviado Especial del Secretario General de la Organización de
Naciones Unidas, abandonó sus funciones a final del mes de mayo de este
año.
El estancamiento de la situación no afecta solamente a la
población saharaui que sigue obligada a vivir en los campamentos de
refugiados que se encuentran en Tindouf, al sur de Argelia, sino que
alcanza a todo el territorio saharaui.Los territorios gobernados por el
gobierno marroquí no se parecen mucho a los territorios conservados por
el Frente Polisario, ni tampoco al pedazo de desierto árido dejado por
Argelia a quienes huyeron de la guerra en los años 1970 y 1980. Son
territorios, los ocupados por Marruecos, que tienen fosfatos, petróleo,
oro, y una de las pescas más importante a nivel mundial. Empresas de 39
países diferentes explotan esos recursos, aunque la resolución 1803
(XVII) de Naciones Unidas afirma que “
la violación de los derechos
soberanos de los pueblos y naciones sobre su riqueza y recursos
naturales es contraria al espíritu y los principios de las Naciones
Unidas y obstaculiza el desarrollo de la cooperación internacional para
la preservación de la paz”. Mahfud Mohamed Lamin Bechri, del “
International Institute for NonviolentAction” (NOVACT), denunciaba en Ginebra que “
hay
una explotación de los recursos en los territorios que viola las leyes
internacionales. Hay una red compleja de corrupción para seguir
explotando esos recursos, aunque legalmente eso no sería posible, y eso
se hace bajo el consentimiento silencioso de la Unión Europea”.“La
mayoría de las empresas extranjeras se camuflan abriendo pequeñas sedes
ficticias en Marrakech, con el fin de no recibir sanciones y explotar
tranquilamente los recursos naturales de la región del Sahara
Occidental. Esas empresas venden sus productos como si provinieran de
Marruecos, una vez comprados en Europa no podemos comprobar con
precisión su origen”, relató Ahmed Ettanji, periodista de
Equipe Media.
Marruecos es el primer país exportador de pescado para España
Numerosas
empresas del sector pesquero español, principalmente andaluzas,
canarias y gallegas, están muy ligadas al sector pesquero de los
territorios del Sáhara Occidental. Un informe realizado por el
Observatorio de Derechos Humanos y Empresas en el Mediterráneo ha
recopilado los nombres de algunas de las empresas españolas involucradas
en este negocio, se trata de PULMAR, Canosa de Frigoríficos Camariñas,
Congelados del Estrecho, Grupo Conservas Garavilla, Mivisa.En España
existe una extensa red de empresas que importan materias primas de la
región del Sáhara Occidental para su comercialización y distribución
posterior. Entre ellas encontramos la Salgado Congelados SL, Discefa, o
Canosa, en Galicia; Viveros Merimar ubicada, en Palencia; Angulas
Aguinaga, en el País Vasco.Uno de los productos que más se importa es el
pulpo.
Desde Dajla 1.000 toneladas son importadas por la distribuidora Rosa de
los Vientos (que comercializa bajo la marca “O Pulpeiro”); 2.000
toneladas por Profand y 9.200 toneladas por Discefa.Esos pulpos son
vendidos a otras empresas mayoristas, grandes superficies o
supermercados donde los adquieren los consumidores españoles. El informe
cita, entre otros, a Makro, el Corte Inglés, Carrefour o Mercadona. En
el Estado español se comercializa pescado del Sáhara Occidental, en su
mayoría falsamente etiquetado como de origen Marroquí.
«En
el Estado español se comercializa pescado del Sáhara Occidental, en su
mayoría falsamente etiquetado como de origen Marroquí.»
Según el Observatorio de Derechos Humanos, “
el
proceso y la manera de operar que siguen estas empresas en la
distribución de sus productos es muy variado. Algunas de ellas disponen
de sus propias plantas de procesado en el país de origen, donde se
manipula la materia prima para su posterior distribución, como Salgado
Congelados SL, que disponen de plantas en Marruecos y también se encarga
del proceso de congelación para mantener la cadena de frío o el de la
compañía Frigoríficos de Camariñas que en 2017 anunció la apertura de
una nueva planta en Agadir (Marruecos)”. El último
acuerdo de pesca entre
la Unión Europea y Marruecos fue aprobado el 12 de febrero de este año
por el Parlamento Europeo. En él se incluye la región del Sáhara
Occidental. Sin embargo, el
Tribunal de Justicia de la Unión Europea define muy bien en su sentencia C-266/16 que los acuerdos de pesca son aplicables solamente a “
las aguas bajo soberanía o jurisdicción” del Reino de Marruecos. Según la sentencia del Tribunal y en virtud de la Convención sobre el Derecho del Mar, “
las
aguas sobre las que el Estado ribereño tiene derecho a ejercer su
soberanía o jurisdicción están limitadas a las adyacentes a su
territorio y comprendidas en su mar territorial o su zona económica
exclusiva”. Entonces, continua el Tribunal, “
habida cuenta de
que el territorio del Sáhara Occidental no forma parte del territorio
del Reino de Marruecos, las aguas adyacentes al territorio del Sáhara
Occidental no están comprendidas en la zona de pesca marroquí, objeto
del Acuerdo de pesca”. “La explotación de recursos naturales en un
Territorio no Autónomo por una potencia administradora sólo sería
legales si se llevaran a cabo en beneficio de la población de dicho
territorio, en su nombre, o con el consentimiento de sus representantes.
Ninguno de los supuestos se da en el caso del Sáhara”, denuncia por su parte el Observatorio de Derechos Humanos y Empresas.
*Fuente:
El Salt0
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