El Presidente de la República felicita a su homólogo ecuatoriano por el 213 aniversario de la independencia de su país SPS Bir Lehlu (República Saharaui), 10 de agosto de 2022 (SPS) – El Presidente de la República y Secretario General del Frente POLISARIO, Sr. Brahim Ghali, felicitó este miércoles a su homólogo ecuatoriano, Guillermo Laso Mendoza, con motivo del 213 aniversario del primer grito de independencia de la República del Ecuador, que coincidió con el 10 de agosto de 1809. En la carta de felicitación a su homólogo ecuatoriano, el Presidente de la República expresó “sus más sinceras felicitaciones, en nombre del pueblo y del gobierno de la República Saharaui, al hermano gobierno y pueblo del Ecuador, con motivo del 213 aniversario de la independencia”. “Este hecho histórico llevado a cabo por el valiente pueblo ecuatoriano, permitió sembrar las semillas de la liberación y emancipación en América Latina, así como el cumplimiento del sueño ...
Un relato de todo el proceso que atraviesa una joven que decide denunciar en Marruecos
Aisha es el nombre ficticio de una joven marroquí. Tiene 17 años y vive en la zona metropolitana de la ciudad de Casablanca.
Asegura haber sido víctima de una agresión: un conocido suyo le invitó a
subir a su coche y una vez allí la condujo a una zona apartada donde
presuntamente la sometió a abusos sexuales.
Aisha ha decidido actuar ante su agresión. Ella es una joven
valiente: con frecuencia, las mujeres aquí desconfían de la justicia y
optan por el silencio, guardándose para ellas mismas la agresión de la
que han sido víctimas.
Como su propio nombre indica, la Asociación Marroquí de Lucha Contra la Violencia hacia la Mujer
(Amvef en sus siglas en francés), tiene como objetivo la protección
contra la violencia. Se trata de una institución que goza de merecida
reputación y fama entre la población de la ciudad de Casablanca. No es
por tanto de extrañar que, tras la agresión, Aisha tuviera el reflejo de
entrar en contacto con ellos.
El centro de Casablanca está lleno de magníficos edificios que, por
la falta de cuidados, parece que se van a derrumbar en cualquier
momento. La sede de la Amvef está en la quinta planta de uno de ellos.
El ascensor dejó de funcionar hace varios años y, desde entonces, no se
ha reparado. Una soleada mañana del mes de septiembre de este año, Aisha
se dirige hasta allí. Armándose de valor, procede a subir las escaleras
hasta llegar a la sede de la asociación.
Allí, su presidenta, Maître Fatima Szoativa Shaoui, Sabrina El Malem
(jefa del proyecto) y el resto del equipo entran en juego: tras escuchar
y atender a Aisha, la redirigen hasta una célula de apoyo.
Estas están físicamente establecidas en diferentes instituciones
públicas marroquíes. Surgieron en 2014 tras la firma de la directiva de
acogimiento para la protección de mujeres y niños.
En Marruecos, con frecuencia las mujeres
desconfían de la justicia y optan por el silencio, guardándose para
ellas mismas la agresión de la que han sido víctimas
En este caso, Aisha fue atendida por la célula del centro
hospitalario universitario Ibn Rochd cuyo máximo responsable es el
doctor Dami, médico especializado en violencia contra la mujer. Su
equipo está formado, entre otros, por una asistente social y una
psicóloga.
Desde septiembre del 2016, el proceso de recepción de las víctimas en
esta célula está estandarizado: primero, y con la ayuda de la asistente
social, la víctima rellena un formulario. Tras esto, se lleva a cabo un
examen médico-legal que concluye con la redacción de un informe. Por
último, y en función de los resultados del examen médico, se procede con
los cuidados sanitarios y psicológicos correspondientes.
A la hora de enumerar los puntos fuertes de su célula, el doctor Dami
menciona la calidad del trabajo efectuado así como la disponibilidad
del servicio médico. En cuanto a los débiles, señala la escasez de
medicamentos disponibles, lo insuficientemente equipadas que están las
instalaciones y la falta de seguimiento por parte del ministerio
encargado. En 2016 atendieron 100 casos de agresiones sexuales y unos
300 de violencia física, siempre en el marco conyugal entendido en un
sentido amplio: pueden provenir tanto de un marido como de un novio o de
una expareja.
El paso por esta primera célula es fundamental para que Aisha pueda
acudir a la justicia, si así lo desea, ya que los miembros de la Amvef
podrán asesorarla sobre esa decisión delicada.
En caso de que decida dar el paso de iniciar un trámite legal contra
su agresor y con el informe medico-legal en mano, Aisha podrá dirigirse a
otra de las células de protección. Esta está integrada en una comisaría
de policía de la ciudad de Casablanca. Allí se iniciará la
investigación y se construirá y completará un expediente.
Por fin el dossier llegará al tribunal de apelación donde será
asignado a un juez. Allí encontramos la última de las células de
protección. Maître Ougadoum trabaja en este organismo para facilitar el
proceso, además de ser presidenta de la Cámara correccional de menores.
Se queja de que la justicia está enfocada a castigar y no a reeducar.
Quizás por ello no duda en definir la prisión como la última de las
posibilidades... "sobre todo para las mujeres", añade. Y es que, para
ella, "las mujeres son las verdaderas víctimas de la sociedad".
Las células de apoyo prestan asistencia a las mujeres que denuncian, pero no siempre cuentan con los medios necesarios
Y aquí acaba el viacrucis de célula en célula de Aisha. A partir de
ahora solo queda esperar que la justicia, juez mediante, haga su
trabajo.
"¿Habrá realmente justicia para Aisha?", preguntamos al equipo de la
Amvef. "La estructura para que se haga justicia ha sido concebida y
puesta en marcha. El sistema de células responde de forma correcta a las
necesidades de las mujeres víctimas de violencia", responde Maître
Fatima Szoativa Shaoui. Luego añade: "La falta de medios es el principal
inconveniente. Las células no cuentan con los recursos suficientes y
eso supone una gran limitación. Otra es la falta de homogeneidad entre
las células: algunas funcionan mucho mejor que otras... Y eso al final
condiciona mucho el acceso a la justicia de las mujeres", concluye.
La Amvef organiza regularmente reuniones para las víctimas de
violencia. Eso permite dar un acompañamiento a las mujeres durante todo
el proceso posterior a su agresión. A estas tertulias, que tienen lugar
en las instalaciones de la organización, son invitadas tanto las que
fueron agredidas recientemente como aquellas que sufrieron (y superaron)
violencia mucho tiempo atrás.
A finales de septiembre del mismo 2017, un viernes por la tarde,
tiene lugar una de estas reuniones. Será la primera a la que acuda
Aisha. Cuando le piden que explique al grupo su experiencia, es incapaz
de mantener un discurso estructurado. Está muy nerviosa: es
probablemente el periodo más difícil de su vida y las palabras no le
salen de la boca. Finalmente, frustrada, rompe a llorar ante las otras
mujeres que acuden a consolarla.
En la misma reunión está Fátima. A sus más de 50 años viste juvenil y
lleva la melena, canosa, al viento. Casi no hace falta que le pregunten
por su caso: ella se lanza a explicar cómo su marido la apaleaba "día
sí, día también" hasta casi acabar con ella. Fueron sus hijos los que le
dieron un ultimátum para que reaccionara: "Tuve que huir de mi casa con
lo puesto... Pero eso fue en el pasado: hoy soy otra mujer. Tengo mi
trabajo, mi casa y mi independencia. Estoy feliz. Porque de la violencia
se sale con coraje, con algo de suerte y con un poquito de ayuda ",
concluye con una sonora carcajada mientras observa cómplice a los
trabajadores de la Amvef.