“Los jóvenes saharauis están firmes para liberar el país”

Salem-Embajador

El Embajador de la República Árabe Saharaui Democrática y representante del Frente Polisario en Argentina, Salem Bachir, fue entrevistado en Resumen de Medio Oriente Radio, que se transmite a las 20 por AM 740 Radio Rebelde (www.radiorebelde.com.ar).(...)
Representante de un país que continúa la lucha de liberación en el norte de África, Bachir asume la tarea de llevar “la voz de uno de los sin voz”, y, desde ese lugar, relató importantes episodios en la historia saharaui contemporánea, que inicia en 1976 con el retiro de la colonia española (tras la muerte del dictador Francisco Franco) y la inmediata ocupación de su territorio por parte de Mauritania y Marruecos durante tres años, y sólo de Marruecos a partir de 1979. Ese punto de partida, no tan lejano, da inicio a una cruenta guerra de ocupación de Marruecos (apoyado por España, Francia, Israel y Sudáfrica durante el Apertheid) contra el Frente Polisario (movimiento de liberación nacional).(...)

“El 14 de noviembre de 1975, supervisados por el tristemente célebre Henry Kissinger, se firmaron los Acuerdos de Madrid, que repartieron nuestro territorio no sólo contra la voluntad del pueblo saharaui, también contra la voluntad de la comunidad internacional, que rechazó los acuerdos que dieron inicio a una guerra de genocidio, una política de tierra quemada contra un pueblo pequeño y pacífico”, explica el diplomático.
La República Árabe Saharaui Democrática hoy tiene poco más de medio millón de habitantes.
“Durante esta guerra de genocidio, no sólo fuimos bombardeados con napalm y fósforo, que están prohibidas internacionalmente, y fueron quemados los pocos árboles del desierto. Además, los que se salvaron fueron obligados a vivir en el exilio, divididos por un muro que existe hasta hoy día”, advierte. El muro que denuncia Bachir fue construido entre 1980 y 1987, separa del país al territorio ocupado por Marruecos en 1979, tiene más de 2700 kilómetros de largo y es vigilado por 150.000 soldados marroquíes. “Es el segundo muro más largo del mundo -tras la muralla china- y el lugar más minado”, relata con dolor el embajador saharaui.
Tras años de conflicto, la resistencia saharaui obligó a Marruecos a firmar un plan de paz y fue entonces cuando el reino marroquí terminó de construir el muro “con contribución norteamericana, francesa, pero sobre todo con apoyo técnico de Israel y el Apartheid de Sudáfrica. También es el muro más militarizado del mundo, con sistemas de radar”, manifiesta.
Ese muro, continúa Bachir, “separa las familias, las esposas de los maridos, los hijos de sus padres, los hermanos. Yo soy un ejemplo: vivo con mi hermano en la parte Oriental y mi familia vive en la otra parte. En pleno siglo XXI no se permite a las familias encontrarse. Sólo he tenido oportunidad una vez en la vida de abrazar a mi difunta madre, en 2004, escoltado por la ONU. Mi difunto padre falleció un año antes. Esto persiste. No se permite a observadores ni periodistas ingresar al territorio saharaui”.
Consultado sobre la conservación de la cultura saharaui frente a la ocupación marroquí, Bachir apunta que “conservamos nuestra identidad, nuestra cultura, gracias al Frente Polisario, al programa del Ministerio de la Cultura Saharaui, que desde el principio implementó campamentos de refugio en Argelia con los nombres de las ciudades que tuvimos que abandonar en nuestro territorio en plena Guerra Fría. También en las zonas ocupadas, pese a que Marruecos intenta combatir la resistencia cultural saharaui, por ejemplo exiliando jóvenes saharaui a ciudades marroquíes”.
“Durante los últimos tiempos, a principios de marzo, recibimos la visita histórica de Ban Ki-Moon, el Secretario General de la ONU. Todos los secretarios generales de la ONU visitaron el territorio saharaui, pero esta vez visitó las zonas liberadas del Frente Polisario, Bir Lehlu -que es nuestra capital provisoria-. También visitó los campamentos de refugiados y se encontró con los principales referentes del Frente Polisario, con jóvenes saharauis que están firmes y con menos paciencia que sus padres para liberar el país o morir por la liberación. Ban Ki-Moon tuvo una respuesta muy positiva para nosotros, y eso generó una oposición furiosa e irresponsable del gobierno marroquí, que declaró que era inaceptable, armó una manifestación contra la ONU en plena capital marroquí y decidió expulsar 84 cascos azules de territorio saharaui y amenazó con retirar los cascos azules marroquíes en otras partes del mundo, como medio de chantaje para que Ban Ki-Moon revea su postura. Hasta el momento el Secretario General de la ONU mantuvo su postura intacta con Argelia y Mauritania como observadores del Plan de Paz. Lo lamentable es que el Consejo de Seguridad de la ONU, que convocó sesiones continuas para discutir este acto irresponsable y sin precedentes, pero no logró tomar una posición firme para reclamar disciplina y respeto a Marruecos. El 24 de marzo el Consejo de Seguridad pide que Marruecos permita el regreso de los cascos azules y declara preocupación. Para nosotros eso es insuficiente. El motivo de esta postura del Consejo de Seguridad es Francia, que supervisa y anima a Marruecos a este tipo de actos que amenazan la zona del Norte de África con reabrir el conflicto. Estamos a pocos días de la publicación del informe de Ban Ki-Moon. Esperamos que la ONU entienda la gravedad de la situación”, explica el embajador.
Hasta aquí, desde 1979, la presión de Marruecos con el apoyo de sus poderosos aliados, bloqueó todos los acuerdos alcanzados en instancias internacionales.
Además, Bachir se refirió a la actual huelga de hambre de prisioneros políticos: “El gobierno marroquí prometió resolver la situación de los jóvenes saharaui que fueron juzgados en un tribunal militar. Su pecado fue haber organizado, junto a 25 mil saharauis, un campamento en pleno desierto. La respuesta marroquí fue una vil invasión en plena noche que convirtió en cenizas las 7 mil tiendas saharauis. La condena fue de cadena perpetua para algunos y entre 25 y 30 años para los demás. Esperamos buenas noticias porque la reivindicación de los jóvenes presos es totalmente legítima. Ellos están presos a 1.000 kilómetros de las ciudades donde están sus madres”.
Finalmente, sobre los lazos de la República Árabe Saharaui Democrática con América Latina, el embajador subrayó que “la postura de Latinoamérica fue siempre muy generosa. En parte porque también fuimos colonia española y, junto a Guinea Ecuatorial, somos los únicos africanos que tenemos al español como una de las lenguas oficiales. Contamos con reconocimiento oficial de 27 de los 32 países que componen Latinoamérica y el Caribe. Cuba hizo su parte, muy importante en el campo sanitario y en el campo educativo: durante muchos años recibió a centenares de jóvenes saharaui que se formaron en la Isla de la Juventud, como médicos y como ingenieros”.