“Con el pueblo saharaui nos unen el idioma y el deseo de ser completamente libres, soberanos e independientes”

Por Luz Marina Mateo 

San José de Costa Rica, 14/01/15 (VSOA).- Dennis Mora Guzmán es costarricense, licenciado en Relaciones Internacionales y magíster en Integración Regional (título obtenido en Uruguay). Vivió también un tiempo en la Argentina. Es docente en varias Universidades privadas en las áreas de Relaciones Internacionales e Integración, Diplomacia y Protocolo. Trabajó durante varios años en el gobierno de Costa Rica en temas relacionados con su carrera. Fue diplomático y ahora incursionó en el mundo de los medios de comunicación. Actualmente, se desempeña como director en el programa televisivo “Horizontes”, cuyo contenido se centra en la actividad de las Embajadas y Consulados acreditados en Costa Rica y las sedes diplomáticas costarricenses en el exterior, para dar a conocer semanalmente los diferentes planes y proyectos de cooperación, inversión, etc., que desarrollan.
Hace poco tiempo visitó los campamentos de refugiados saharauis, donde registró una serie de entrevistas a distintas personalidades. Nos cuenta sobre su experiencia, su visión del contencioso saharaui y algunos aspectos de las relaciones entre la República Saharaui y Costa Rica.(...)

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Se define como “una persona común y corriente” y sostiene que se identifica mucho “con tres cosas que para mí son fundamentales: soy un gran defensor de los derechos humanos, sobre todo de los de las minorías; soy un defensor de la vida silvestre, el medioambiente, la vegetación… Y también me identifico mucho con los pueblos y las culturas árabes”.
En este punto y antes de entrar de lleno en la entrevista, estimado-a lector-a, le cuento que a esta periodista argentina le resultó placenteramente extraño dialogar con otro hispanohablante no argentino utilizando la conjugación que tan rara suena en casi todas las regiones del mundo en donde se habla castellano: el “vos podés”, “vos tenés”, etc., se utiliza en ambos países a pesar de ser tan lejanos. Aunque no sea un dato importante, sentía la necesidad de contárselos… y lo hago. Ahora sí, a lo nuestro, che.
- I -
Su interés por la cuestión saharaui
Costa Rica reconoció a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) el 30 de octubre de 1980 y dejó de mantener relaciones diplomáticas (sin que se haya registrado un “congelamiento” oficial, según nos explica nuestro entrevistado), en el año 2000. Desde entonces, la opinión pública costarricense no escuchaba hablar del tema, hasta que pudo sintonizar el pasado 5 de enero, el primer programa de un ciclo de cuatro emisiones realizado por “Horizontes TV”.
¿Por qué te interesaste por la situación de la RASD?
Regularmente, por una cuestión propia de la mecánica del programa, visitamos las Embajadas nuestras que se encuentran en el exterior. El año pasado estuve en varios países y veía edificios que decían “Embajada de la República Árabe Saharaui Democrática”. Yo conocía un poco sobre eso pero no veía que en Costa Rica se comentara sobre ese Estado, a pesar de que Costa Rica lo reconoció en el año 1980. Cuando regresé de uno de esos viajes, me comuniqué con la Embajada saharaui en México, que es la que en ese momento atendía los asuntos para Centroamérica. Hablé con Ahmed Mulay Ali, responsable de la Embajada, hicimos una bonita amistad y él poco a poco me fue introduciendo en el tema porque, como te he dicho, aquí la cuestión saharaui es algo prácticamente nulo, no porque no haya interés sino porque ha habido intereses “por debajo de la mesa”, que siento que han intentado opacar o bajar un poco el tema saharaui en mi país.
¿Cuáles pueden haber sido esos intereses puntualmente en el caso de Costa Rica?
Cuando empiezo a investigar un poco y hablo con las personas que en su momento reconocieron al Estado saharaui, durante el gobierno del expresidente Rodrigo Carazo (y se suspenden en el gobierno del expresidente Miguel Ángel Rodríguez), empiezo a conocer cuáles son esos intereses y voluntades un poco mezquinas de ir congelando poco a poco el tema saharaui en Costa Rica y, aunque no abiertamente, mantener unas relaciones mucho más fuertes con Marruecos. Cuando se empieza a hablar sobre la posibilidad de la visita nuestra a los campamentos de refugiados en Argelia, me dedico a estudiar un poco más el tema y me doy cuenta de que, en efecto, hay una voluntad disimulada… No es que el tema no se conozca aquí o se ignore la cuestión del sufrimiento humano sino que Costa Rica, cuando decidió abrirse al mundo árabe, necesitaba del apoyo de algunos países que, obviamente, requerían como condición bajar el tono del tema saharaui para poder establecer relaciones con Qatar, Arabia Saudita, Kuwait, etc. Yo estuve consultando en Cancillería si es que Costa Rica había dejado de reconocer al Estado saharaui…
Pero dejar de reconocer a un país es imposible, porque jurídicamente (según la Convención sobre Derechos y Deberes de los Estados) el reconocimiento es irrevocable: en todo caso lo que se puede hacer es congelar relaciones diplomáticas…
Claro, pero en Costa Rica no te hablan directamente sobre la existencia de un congelamiento de relaciones, porque si no tendrían que explicar las razones y eso es lo que el gobierno no ha querido. Conversé con gente del gobierno, se les están enviando al presidente y al canciller los cuatro programas que se hicieron en los campamentos de refugiados…
 - II -
                                                         
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Su viaje a los campamentos de refugiados y la emisión del primer programa
Durante su visita a los campamentos de refugiados, Dennis pudo realizar varias entrevistas que organizó en cuatro programas. Sin embargo, no todo resultó fácil y tuvo que enfrentar algunos obstáculos.
 ¿Cuál fue el eje central de la visita a Tinduf?
El pasado diciembre viajamos a los campos de refugio saharauis. La intención era asistir a un seminario sobre derechos humanos, porque yo le había dicho al embajador en México que para Costa Rica el tema de los derechos humanos es muy importante y es parte de los pilares de su política exterior. Por eso yo quería abordar este asunto desde la cuestión de los derechos humanos. Porque si lo abordamos desde la diplomacia o los intereses que puedan haber a nivel comercial estaríamos dando “palos de ciego” y quizás no se vaya a mover mucho, porque a nivel comercial no hay nada y en lo diplomático Costa Rica se encaminó por otro lado… Pero el tema de los derechos humanos no tiene bandera política ni ideología, raza o color de piel: o somos defensores de los derechos humanos o no lo somos. Finalmente, no pudimos ir al seminario por un problema de conexiones en los vuelos pero sí pudimos ir a los campamentos: estuvimos cuatro días, convivimos con una familia, visitamos escuelas, pude entrevistar al Primer Ministro y a otros funcionarios y funcionarias. En fin, pudimos hacer una serie de programas en los que el eje central es la decepción que pueden sentir en este momento los miembros de la RASD y, en general, el pueblo saharaui frente a la posición todavía no muy clara de Costa Rica no ya por el tema del reconocimiento, porque ya eso se dio y no se puede dar marcha atrás.
 Al volver a San José, ¿tuviste problemas tras la emisión del primer programa?
Acá hay un Consulado Honorario de Marruecos. Con esa gente no ha habido ningún problema. Sin embargo, la colonia marroquí en Costa Rica, aunque no es muy numerosa sí se ha hecho sentir después de la emisión del primer programa, con ofensas e insultos… inclusive, tratando de poner en el Facebook una serie de informaciones sobre la posición de Marruecos. Pero eso no fue de una forma oficial porque se trata de ciudadanos marroquíes que viven en Costa Rica y que ya llevan aquí sus años. Por una cuestión de equilibrio en la información, siempre avisamos a alguna Embajada que se pueda ver afectada o incómoda por lo que estamos publicando sobre la posibilidad de ofrecerle un espacio. Sin embargo, la Embajada de Marruecos para Costa Rica (que está en Guatemala), simplemente lo que ha hecho es ignorar el tema. Aunque nos llegaron una serie de informaciones a las cuales no podemos publicar porque no sabemos si vienen directamente de ellos. El punto es que sí han empezado a darse una serie de manifestaciones a nivel de derechos humanos. En Costa Rica está la sede de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y hay algunas sedes regionales de organismos defensores de los mismos y también de organizaciones defensoras de los derechos de árabes y musulmanes en el país. Por ese lado, estamos sintiendo que ya hay alguna reacción… Yo lo que quiero es que haya una respuesta del gobierno costarricense sobre el tema de los derechos humanos de los saharauis, dado que ya oficialmente el gobierno ha manifestado que el reconocimiento está y, si bien no hablan de un congelamiento de las relaciones con la RASD, dicen que hay que esperar… todo el mundo me menciona que hay que dar a la cuestión un poco de tiempo…
¿Cómo reaccionó el público que desconocía el tema?
Lo importante para nosotros es que ya hay un sentimiento nacional. Porque cuando nosotros pasamos los programas, las centrales del canal y del programa se nos llenan de gente que quiere conocer un poco más sobre el tema: qué es lo que está pasando, por qué la comunidad internacional (sobre todo en esta parte de Centroamérica y el Caribe) lo desconoce, por qué es que Costa Rica no sale en la defensa de los derechos humanos cuando está en este momento aspirando como país a un Premio Nobel de la Paz. También por ahí “le hemos dado” un poco al gobierno, diciendo que no podemos entender cómo el país como tal aspira a un Premio Nobel de la Paz cuando tenemos una deuda con el pueblo saharaui en el sentido de que Costa Rica bajó el tono inclusive en la defensa de los derechos de esta gente. Lo cierto del caso es que en este momento ya hay en Costa Rica gente que conoce del tema y que está hablando del asunto.
¿Cómo continúa el ciclo?
Ya realizamos las dos primeras emisiones, que se pueden ver en nuestro sitio web www.horizontestv.com y también se encuentran en nuestra página deFacebook. Se emiten en directo a las 21.30 horas (huso horario de San José de Costa Rica). El lunes 19 de enero proyectaremos la entrevista con la ministra de Formación Profesional y Función Pública, Jira Bulahi. Con ella conversamos sobre cómo han podido mantener la unidad política y la cohesión social en una zona tan compleja como esa. También conversamos con el presidente del Parlamento saharaui, Jatri Adduh, con el que abordamos las exigencias que tiene la RASD como Estado no solo en relación con Costa Rica sino también con Centroamérica y el Caribe. El lunes 26 de enero culminamos el ciclo con la entrevista al Primer Ministro, Abdelkader Taleb Omar, con quien conversamos explícitamente desde el punto de vista político qué es lo que ellos le piden al gobierno de Costa Rica. Allí, el Primer Ministro, le dice directamente al presidente de Costa Rica “queremos que Ud., conocedor y especialista en Relaciones Internacionales, vuelva la mirada al pueblo saharaui”. Porque lo que ellos están exigiendo con justo derecho, es que Costa Rica tome nuevamente la bandera de los derechos humanos en el Sahara Occidental. Ya el tema de abrir Embajadas no es el punto. Ahora el punto son los derechos humanos. Esa entrevista con el Primer Ministro, estoy seguro de que va a provocar bastante de qué hablar en este país y el gobierno va a tener alguna reacción, porque se lo está pidiendo el Primer Ministro de un Estado que reconoce Costa Rica.
- III -
Lo que viene 
Además de la realización televisiva, hay varios proyectos en marcha, que incluyen continuar en otros frentes la batalla contra el silencio.
¿Cómo vas a seguir trabajando?
Después de estos cuatro programas vamos a organizar un seminario con estudiantes de las cuatro Universidades estatales para conocer un poco más sobre lo que piensan los estudiantes de Relaciones Internacionales, Diplomacia, etc. Y vamos a invitar a algún miembro del gobierno (esperamos que el Canciller acepte) para hablar un poco más sobre la cuestión, desde el punto de vista de los derechos humanos. También tengo planeado algo respecto de la CELAC [Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños]. Una de las cosas que yo veo es que, como ha sido la costumbre, América Latina maneja temas de forma individual: cada país suele hablar por sí mismo y como bloque, como región, nos ha costado mucho ponernos de acuerdo para expresarnos como una sola voz. Creo que si América Latina lograra unificar un criterio en relación con el tema del Sahara Occidental, tendría muchísimo mayor peso que si lo hace cada uno por su lado. Yo no sé qué tanto peso puedan tener Marruecos y algunos otros países para presionar a fin de que esto no se dé. Siento que, de alguna manera, hay intereses mucho más fuertes que la buena voluntad de querer apoyar la causa saharaui. Pero creo que países como Nicaragua, Venezuela, Brasil o México, pueden  lograr un criterio único sobre el tema de los derechos humanos para toda la región; hacer que el tema de los derechos humanos en el Sahara Occidental sea el tema fundamental para unir a todas las voces, sería mucho más fácil. Porque América Latina no es ajena a la realidad del Sahara Occidental. Lo que sí es un poco temerosa de tocar ciertos temas. Pero el tema de derechos humanos no puede ser para unos o para otros: tiene que ser para todos igual.
¿Sentís vos, como sentimos casi todos y todas, la presencia de un cerco informativo respecto de la causa saharaui? 
Yo logré que un periódico de circulación nacional de Costa Rica pudiera publicar el documento que escribí sobre la deuda que tiene Costa Rica con el pueblo saharaui. Eso me costó mucho porque tiene un alto significado que haya un periódico que esté hablando sobre eso. Por eso le agradezco mucho al periódico “La Prensa Libre”, que es el tercero más importante del país. En fin, siento que sí, hay un cerco de silencio pero, poquito a poco, se está rompiendo… porque este programa que yo manejo no solo tiene alcance nacional sino que también trasciende a otros países de Latinoamérica y el Caribe; entonces, estamos llegando… Pero a mí lo que me interesa más es la reacción de la gente: las personas se han motivado mucho a querer saber más sobre el asunto; de hecho, yo traje unas “brochures” sobre la historia saharaui, sacamos trescientas copias, las hemos distribuido y la gente nos pide más, sobre todo en las Universidades. Lo importante es que hay gente, a parte de nosotros, que también se está moviendo para dar a conocer la causa saharaui. Pero que es difícil, es difícil…
 – IV -
Lo aprehendido, lo aprendido y el mensaje
Sin dudas, Dennis trajo de los campamentos mucho más que un puñado de vivencias y entrevistas. Así lo explica. Y así le habla al pueblo saharaui y a nuestra América Latina y Caribeña.
¿Qué cosas te despertaron admiración en tu viaje?
Una de las cosas que yo le admiro al pueblo saharaui es que, a pesar de ser un país tan joven, son una cultura milenaria que han logrado mantener incluso en las generaciones que nacieron en el exilio. Porque es muy complicado mantener una identidad cultural cuando vos no nacés en tu propio país. Cuando sos parte de un campo de refugio, ¿cómo les podés transmitir a niños que empiezan a vivir en una realidad que no es la de ellos, esa identidad cultural? Entonces, para mí fue muy importante, porque en un país como Costa Rica, que tiene su historia y su cultura, hemos empezado a sentir que estamos perdiendo poco a poco esos valores históricos y culturales que nos identificaban como pueblo; y empezamos a copiar patrones que no son precisamente los mejores ni tampoco los nuestros. Yo le pedía a la ministra de Cultura saharaui que “nos diera la receta” de cómo habían logrado eso. También pudimos en esa entrevista darle un mensaje al Ministerio de Cultura de Costa Rica, porque nuestro país celebra todos los años un Festival Internacional de Arte y Cultura y una de las cosas que nosotros vamos a exigir es que nos respondan por qué en todos los años de existencia de ese Festival en este país, no se ha invitado a la República Saharaui.
¿Qué mensaje te quedó y qué mensaje enviarías a nuestros pueblos y gobiernos?
Ir al Sahara fue para mí una lección de vida. Estuve ahí solo cuatro días pero lo que aprendí ahí me va a servir para lo que me reste de vida (que espero que sean por lo menos algunos años más). Una de las cosas que yo pude valorar allí es la calidad humana, la solidaridad pero, por sobre todo, la inmensa fe que tiene esta población de llegar algún día a alcanzar sus metas. Y lo insignificantes que pueden ser nuestros problemas en occidente. Sobre todo en un país como Costa Rica, que lo tiene todo… Este país lo tiene todo y, a pesar de eso, nos quejamos. Yo le decía al embajador Ahmed [Mulay Ali] que quisiera que por lo menos unas cincuenta personas jóvenes de Costa Rica fueran al Sahara para que se dieran cuenta lo mucho y bendecidos que somos como país, frente a ese ejemplo de vida que da esa población, que en la adversidad y en el desierto, logran ser felices a su modo. El otro gran tema que quiero dejar como mensaje es que América Latina no puede seguir siendo una región ajena al tema del Sahara Occidental. Con esta gente nos une no solamente el idioma sino que nos une un deseo: el de lograr ser absoluta y completamente libres, soberanos e independientes. No solamente deberíamos celebrar la independencia en la fecha establecida en cada país sino que deberíamos vivirla pero con aquellos pueblos que en este momento la exigen como derecho. Aquí nadie está pidiendo más de lo que le asiste el derecho: se está pidiendo simplemente un reconocimiento justo que las mismas Naciones Unidas han establecido y que tienen la obligación moral de resolver pronto. Creo que América Latina está ligada al pueblo saharaui por una cuestión cultural, de idioma, de historia, de aspiraciones, que nos hace también saharauis a todos nosotros. Yo digo que soy un costarricense de doble nacionalidad: también soy saharaui porque comparto los ideales, las angustias y las necesidades que ellos tienen. Una de las cosas que yo le decía a mi querida familia saharaui es que estaban ellos más cerca de lograr sus objetivos, que nosotros de alejarnos de Estados Unidos. Que ellos estaban más cerca de Dios que nosotros, que estábamos más cerca de Estados Unidos. Les decía: “yo me quedo con ustedes, que están más cerca de Dios”. Sinceramente yo los admiro, los respeto y me quito el sombrero por el pueblo saharaui. Y lo que me reste de vida, será trabajar y luchar para llegar algún día a bajarme del avión y decir “estoy en suelo saharaui”. Esa es la lucha que creo que todos debemos dar en América Latina.